ÁNGELES EN EL HOLOCAUSTO

Se cumplen 70 años de la liberación de Auschwitz-Birkenau. Una ocasión para echar la vista atrás y descubrir ángeles que brillaron en la oscuridad como el aragonés Ángel Sanz Briz. Reportaje sobre su figura y el holocausto.Budapest, abril de 1944. De la estación de Józsefváros salen día y noche trenes repletos de judíos hacia Auschwitz-Birkenau. Un coche con bandera española espera, mientras un hombre bien vestido avanza con decisión hacia los vagones. “Al primero que diga una palabra en español lo bajo”, murmura para sí. Es Ángel Sanz Briz, un joven de 33 años encargado de la Legación de Negocios de la embajada española. Salvó a 5.200 judíos. Pero, ¿cómo lo logró?

Un ángel en el infierno
Cuando Ángel Sanz Briz, de origen aragonés, llega a Budapest en 1943 le toca la perla de Europa. Un lugar donde todavía existía ópera y la gente vivía en paz. Una especie de oasis en plena II Guerra Mundial, que cambia con la invasión alemana de marzo de 1944. Previamente, Hungría se había unido a las fuerzas alemanas y ya había entregado o asesinado a 60.000 judíos. Pero el auténtico horror comienza ahora para los 220.000 judíos de Budapest, que son forzados a vivir en dos mil casas señaladas con una estrella amarilla. Llegan las primeras deportaciones y Ángel Sanz Briz, como cristiano y como persona, decide actuar. Amparándose en un Real Decreto de 1924 que concedía la nacionalidad española a los sefardíes otorga salvoconductos a todos los judíos que puede.

Ángel Sanz Briz, Justo entre las Naciones España

Ángel Sanz Briz, ilustre embajador español

“Lo hizo por iniciativa propia, jugándose su carrera diplomática y su vida. Había informado al gobierno español, pero no recibía instrucciones. Se encontró ante una encrucijada: ¿hago la vista gorda como Franco o lo que como persona debo hacer?”, explica José Alejandro González Baztán, director del documental recién estrenado La encrucijada de Ángel Sanz Briz. “Ni siquiera era embajador, sólo había tenido un destino diplomático en El Cairo”, añade. Briz no fue el único diplomático español que salvó a judíos, pero sí uno de los más destacados.

Tampoco fue el único en Budapest. Suiza, Suecia o el Vaticano estaban expidiendo también pasaportes y cartas de protección. Por ello, las autoridades húngaras dan un plazo de 48 horas para llevarse a aquellos judíos con salvoconducto. “Y ahí es cuando se crea el guetto internacional. Briz alquila de su bolsillo ocho edificios en los que coloca una bandera española y una placa que reza: Anejo a la legación española”, explica González Baztán.

La familia Vandor
Una de las familias salvadas fueron los Vandor. Estando el padre en Barcelona, la madre logra una carta de protección firmada por Briz que les permite trasladarse a una de esas casas protegidas. “Se alojaban unas 50-70 personas por cada casa en dos o tres habitaciones, había gente durmiendo en los pasillos, en las habitaciones, en el baño. No hay cristales porque los bombardeos los han roto, ni electricidad, gas, comida o agua. La labor de Ángel Briz y todo el personal que colaboraba con él fue realmente encomiable”, afirma José Alejandro González Baztán.
Aún así, no pudieron evitar que en el lapso de 56 días se enviaran a Auschwitz-Birkenau a 430.000 judíos. Allí les esperaban las cámaras de gas. El verano de 1944 fue el más mortífero, los hornos crematorios funcionaron sin descanso.

Los judíos húngaros que se salvaron de los trenes de la muerte, fueron asesinados a orillas del Danubio por el gobierno fascista de la Cruz Flechada. “Allí hay hoy un monumento de zapatos de hierro. Llevar allí a un superviviente como Iván Harsányi y que te cuente cómo mataron a 50.000 personas impresiona… Teníamos que respirar después de cada toma. Es una imagen que se te queda”, asegura el director del documental.

AUSCHWITZAuschwitz-Birkenau, símbolo del Holocausto
Pero si hay un símbolo del Holocausto, es Auschwitz-Birkenau. Un campo de concentración que acabó convirtiéndose en un enorme complejo de campos de trabajo y subcampos y en el más importante centro de exterminio del Führer. Había quienes como los húngaros iban directamente a la cámara de gas, otros eran destinados primero a trabajos forzosos hasta la extenuación, cuando no a auténticos laboratorios humanos. Cerca de un millón de judíos y alrededor de cien mil polacos, gitanos, prisioneros de guerra soviéticos y gente de otras nacionalidades fueron asesinados allí. Hombres, mujeres y niños. No importaba la edad, no eran considerados humanos.

El final de ese horror llegó el 27 de enero de 1945 cuando soldados del Ejército Rojo abrieron las puertas del infierno. Demacrados, maltratados, enfermos, vilipendiados, los siete mil presos que quedaban emprendieron el viaje a casa. Los días previos, las SS volaron varios hornos crematorios, trasladaron presos e intentaron destruir pruebas de lo allí acontecido.

En total, se calcula que los nazis acabaron con la vida de seis millones de judíos.

Mantener viva la Memoria, un deber
Esa fecha sirve hoy para honrar la Memoria en todo el mundo. España es miembro de la Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto y se ha comprometido a promover la transmisión del Holocausto mediante actividades de educación, conmemoración e investigación.

En este sentido es fundamental la labor que realiza la Casa Sefarad-Israel. Además de su labor de investigación, el centro ha formado a casi mil docentes españoles para transmitir el Holocausto y luchar contra el antisemitismo. Como explica la responsable de este área, Yessica Sanromán: “La historia tristemente sabemos que se repite, pero al menos tenemos que intentarlo y aprender de ella para ser mejores personas y marcar la diferencia cuando nos encontremos con una situación similar. Para que no nos quedemos ni como observadores, ni como cómplices. Para que tengamos el valor de resistir y salvar, proteger y apoyar las vidas en peligro”.

Más de 28.000 personas han sido reconocidos por Israel como Justos entre las Naciones por haber salvado a uno o a más de 5.000 judíos como hizo Ángel Sanz Briz. Lo importante es como dice el Talmud que “Quien salva una vida salva al universo entero”. Su valentía nos anima a seguir creyendo en la Humanidad.

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