ÁFRICA. Rostro de mujer

Un viaje al corazón del continente a través de las historias de unas mujeres bandera. Y es que rara vez giramos la mirada hacia nuestra vecina África. Está ahí, al otro lado pero, realmente, ¿qué sabemos de ella? En este post os dejo el artículo que escribí en Ciudad Nueva sobre las mujeres africanas con motivo del Día de África, que se celebra el 25 de mayo. 

La mujer empresaria en África 

Años 60, Togo se independiza de Francia. Llegan visitas internacionales y el gobierno las recibe en imponentes Mercedes Benz, unos vehículos que no les pertenecen, se los piden prestados a las “nanas Benz”. Las “nanas” o “señoronas entradas en carnes” se dedicaban al negocio de telas estampadas africanas. Desde 1930 hasta los años 70 fueron una referencia internacional. Importaban las telas con sus diseños de Holanda y las distribuían por toda África.

Es uno de los ejemplos que me ofrece Hortense Yawa Djomeda, filóloga togolesa y experta en Comunicación, para desmontar el mito de que la africana se ocupa sólo del hogar, el campo y los niños. «El comercio en muchos países del África Occidental siempre ha sido y sigue siendo un asunto de mujeres, que tradicionalmente se han encargado tanto del pequeño comercio, como del más desarrollado», asegura.

Coincide con lo que me explica Liliane Mugombozi, directora de Ciudad Nueva – África. «En los círculos de negocios del este de África, pocos empresarios brillan más que Njeri Rionge, una de las más exitosas y veneradas empresarias de Kenia. Rionge ha co-fundado empresas de millones de dólares como Wananchi Online, proveedor líder de servicios de internet; Ignite Consulting, una consultoría de negocios; Ignite Lifestyle, consultoría de atención sanitaria; e Insite, uno de los equipos de marketing digital más exitosos del país. Ella asegura que funda compañías porque cree que África es el nicho económico del futuro y debe haber organizaciones autóctonas para afrontar ese crecimiento».

De hecho, en las últimas décadas África está experimentando importantes cambios. Según Liliane, «aunque el crecimiento es todavía lento y algunos países deben lidiar con gobiernos deficientes, servicios caóticos y conflictos armados, lo cierto es que el continente africano está experimentando una evolución muy rápida, sobre todo en las ciudades». En general, los países del norte y sur de África están más desarrollados que los centrales de la franja del Sahel. Algunos, como Somalia o Sudán, están afectados por conflictos, a lo que hay que añadir el problema de la sequía y la hambruna crítica que sufre, especialmente, el cuerno de África.

 

3 ColumnasÁfrica, un continente de contrastes

Junto a las grandes empresarias que viven en las capitales, encontramos, en contraposición, a la mujer del mundo rural. Para conocer mejor su situación me entrevisto en un piso de Zaragoza con cuatro mujeres maravillosas de la región senegalesa de Kasamas. Ríen y hablan a viva voz, mientras yo escucho, pero no entiendo nada… hasta que cambiamos al español. Por delante dos horas de conversación de las que extraigo varias conclusiones.

Sona me explica que la mujer está cansada: «muy cansada, porque no tiene nada; no hay trabajo, no hay dinero, ni salud. La vida en el campo es muy dura». Fatu añade que allí la agricultura es muy rudimentaria: «Tenemos que sacar agua del pozo y mientras que en la capital las mujeres pueden vender mucho, tener un negocio, en los pueblos no hay estas cosas».

También me transmiten su preocupación porque en lo que llevamos de mes, tres mujeres de su pueblo han muerto en el parto. Un dato: de los 40 países con mayor tasa de mortalidad materna, 36 son africanos. Hacen falta enfermeros y en las operaciones se quedan sin electricidad. Por eso, junto a una veintena de mujeres senegalesas han creado la asociación Kambeng Kafo y además de reunirse, cada una ahorra 5 euros todos los meses. Con los fondos quieren ayudar a su pueblo.

La educación de sus hijos es la otra asignatura pendiente. Pero a pesar de estos problemas, hablando con ellas me doy cuenta de la riqueza de su cultura y de la importancia del respeto y el valor de la familia, algo casi perdido en Occidente.

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Tawakkul Karman, Leymah Gbowee y Johnson-Sirleaf galardonadas con el Premio Nobel de la Paz 2011.

La mujer africana y la política

El activismo político de las mujeres en el continente africano es impresionante. En Senegal, por ejemplo, este año hay 3 mujeres liderando partidos políticos. Sólo en lo que llevamos de siglo dos mujeres han alcanzado la presidencia: Ellen Johnson-Sirlief en Liberia y, recientemente, Joyce Banda en Malawi.

«Por su papel en la Segunda Guerra Civil de Liberia, Johnson-Sirleaf y su compatriota Leymah Gbowee , activista por la paz, fueron galardonadas con el Premio Nobel de la Paz 2011 junto a la yemení Tawakkul Karman. Los expertos aseguran que sin su movimiento, sus protestas y sus oraciones, en las que participaban cristianos, musulmanes y otros creyentes, habría sido imposible poner fin al conflicto que terminó en 2003 tras 13 años de sufrimiento y 250.000 muertos», me comenta Liliane Mugombozi.

En su biografía, Gbowee escribió: «No se trataba de una guerra al uso, sino de un ejército de mujeres que se mantuvo en pie sin miedo aun cuando nadie más lo hacía, porque las peores cosas imaginables ya nos habían sucedido. Se trata de cómo encontramos la claridad moral, la persistencia y la valentía para levantar nuestras voces contra la guerra y restaurar la paz en nuestra tierra».

Pero estos ejemplos no son hechos aislados. ¿Sabían que Ruanda es un país con más mujeres que hombres en el parlamento? En las elecciones legislativas de 2008 fueron elegidas 45 mujeres de un total de 80 escaños, logrando una representación del 56% de la Cámara. Según Kareen Jabre, responsable del programa «Mujeres en la Política» de la Unión Interparlamentaria (UIP), esto se debe al papel que desempeñaron las mujeres durante el genocidio: «En 1994, tras los trágicos acontecimientos y los crímenes sexuales, era necesario introducir a las mujeres en la política para poder reconstruir el país».

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De izquierda a derecha: Hortense Djomeda, Njeri Rionge, Marie-Elise Gbedo, Leymah Gbowee y Joyce Banda.

Mujeres fuertes

Como estas hay muchas historias de mujeres con una fuerza y una capacidad de superación desconocida para la mayoría de los europeos. Ahora la mujer africana también debe luchar contra el machismo heredado de la colonización. «La sociedades africanas tradicionales estaban organizadas en base a una división del trabajo según el sexo, es decir, a una complementariedad mutua. Existía un equilibrio y una interdependencia en las relaciones entre los sexos. En muchas sociedades del África tradicional, las mujeres podían ostentar distintos poderes familiares y políticos», me explica Hortense. «Esto cambió con la colonización, ya que la sociedad europea del sigo XIX era profundamente machista y exportó ese modelo a las colonias».

En este campo destaca Marie-Elise Akouavi Gbedo, actual ministra de Justicia de Benín. Una abogada que luchó para revisar el Código de Familia y logró abolir la poligamia y el levirato, prácticas que consideraban a la mujer parte del patrimonio del hombre.

Poco a poco, algunas en la vida pública y muchas en la sombra, las mujeres africanas van abriéndose camino y afianzando el crecimiento económico del continente negro. Muchas lo hacen a través de los conocidos micro-créditos, que están siendo una vía de desarrollo muy importante. Pero el crecimiento surgirá de la unión de hombres y mujeres, de las personas que luchan día a día para salir adelante. Es el convencimiento que me transmiten Liliane, Hortense y todas las mujeres que he entrevistado.

Viendo historias como estas, no es de extrañar que Hortense defina a las africanas como mujeres luchadoras, orgullosas, pragmáticas, fuertes, independientes, indispensables, madres y supervivientes. Yo no lo hubiera dicho mejor.

 

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